Ingreso brutalista en hormigón visto con iluminación cenital filtrada. Un espacio austero que prepara la transición hacia el interior.
Un salón contemplativo bajo luz cenital directa, conectado visualmente con el paisaje exterior a través del gran ventanal.
Atrio interior que articula la ventilación cruzada y el ingreso de luz natural mediante cerramientos textiles y cristal.
Espacio cálido revestido en ladrillo visto blanco y techos de pino claro, equipado con estufa de alto rendimiento y vista panorámica.
Diseño integrado de líneas nórdicas, amoblado a medida en madera de pino con isla central y detalles en hormigón.
Mueble lineal exento en hormigón para equipamiento audiófilo, con tratamiento acústico en mampostería clara.
Elemento escultórico en acero blanco que vincula la planta baja con el nivel superior en una cupla de luz continua.
Estructura modular con estanterías integradas, mobiliario clásico del diseño moderno y grandes panelerías traslúcidas.
Área de trabajo luminosa orientada a las aberturas bajas sobre el entorno verde.